domingo, 19 de junio de 2011

No llores.

A esta hora ya no llegó. Son quince minutos. Me hubiese avisado. Ahí viene un bus. Se detuvo. No logro distinguir bien, los vidrios están empañados. Se bajan tres personas. Mejor me voy. ¿Y si se confundió? Simplemente no pudo venir y no pudo avisarme. Mejor escucho música. Pero son quince minutos. Otros bus. Nadie que me importe. ¿Y esos?
- ¡Hooola!
- Hola…
- ¿Qué estay haciendo?
- Espero a alguien
- Uuuyyy espera a alguien, escuchaste eso, uuyy.
-Jajaja ¿Y a quien esperas?
-Eso no se los diré, ¿en que andan?
- Vamos al departamento del guatón José.
- ¿Y ustedes desde cuando andan tan juntitos?
- ¡Yo, con este, ni a la esquina!
- A ella no la conozco, nos encontramos en la fila del baño, Y fue amor a primera vista.
- Jajaja, vamos mejor.
- Chao.
- Chao.
- Que te vaya bien en la cita.
- No es una cita.
 Media hora. A quien engaño.
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- ¿Tan temprano que llegaste?
-  No llegó.
- ¿Pero cómo?, si ayer llamo para confirmar.
- Tal vez más tarde salga donde el guatón José.
- Hija, no llores.
- ¿Qué le costaba llamarme?¿Y tú por qué lloras?
- Bah! Acaso no puedo llorar con mi hija.
- Mamá, abrázame.

Que nos juntemos el próximo fin de semana. Que no pudo llegar. Que cuando se dio cuenta ya era muy tarde. Que cuando llamó tenía mi celular apagado. Que el viernes a las 5 pasará a buscarme a la casa. Sí, claro. Que me quede en su departamento hasta el domingo. Que le diga a mi mamá que él me traerá. Esta bien, papá.

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